La mandíbula de Alexey se veía tensa y ya veía un problema en camino. Él hombre a mi lado lo observo con suspicacia a y aproveche ese momento de distracción para soltarme y posicionarme a la derecha de mi esposo.
Como era de esperar, el Boss lo miró con una expresión de superioridad. Rodé los ojos con desagrado, parecían niños peleándose por un juguete nuevo. Me negaba rotundamente a ser dicho juguete, así que voltee a las escaleras con la intención de irme.
—No te he dado permiso para marchart