—¿Cómo sigue mi esposa? —interrogó entonces, tomando asiento en una silla que estaba a un lado de la cama.
No me contuve y rodé los ojos. Ya estábamos de nuevo con las pendejadas.
—Mejor señor, solo tenía una hipotermia leve. Pero debe permanecer algunos días en cama para recuperarse correctamente. —explicó aún sin levantar la mirada.
Me pregunte si Alexey nunca se cansaba de ese nivel de sumisión. Yo llevaba unas cuantas semanas aquí y tanta deferencia estaba a punto de volver loca en cualquie