Nuestro día de compras por fin había terminado, así que volvimos a casa. Ya era bastante tarde y Dominika se quedó dormida en mi hombro durante el camino. Alexey se quitó su abrigo y lo puso encima de sus hombros para protegerla cuando bajábamos de la camioneta y montábamos el helicóptero. Dentro ya nos esperaban nuestros voyevikis.
—Seguramente está bastante cansada. —dije sentándome a su lado y apartando un mechón del rostro de Dominika. —Es la segunda vez que la veo caer dormida de esa maner