Hay algo que no se puede negar y es que los Volkov si saben cómo hacer una fiesta. Nada más entramos por las puertas de la mansión y ya había un montón de meseros yendo de un lugar al otro con charolas repletas de dulces y bebidas. Incluso me pareció ver unas cuantas copas de champagne al aire. No escatimaron en gastos a la hora de montarla.
Los tres caminábamos a la misma altura, como si fuésemos los dueños del lugar y de cierta forma lo éramos. No pude evitar sonreír al ver que Dominika inten