—Contéstame, Alexey Volkov. —sisee enojada con un tono helado. —¿Te viste anoche con esa mujer? ¡Vamos, dime! —grité golpeando el piso con mi zapato. Quería una explicación para lo que estaba pasando. Llevaba a sus hijos en mi vientre, la merecía.
El Boss suspiró sobándose la nariz con la mano. Poco me importaba si estaba estresado o demasiado cansado para hablar en este momento. Su “amiguita” no iba a venir a mi casa para insultarme de esa manera. Me quedé en silencio, esperando a que hablara.