Isabella aún estaba terminando de procesar lo que había sucedido. Había pasado de estar preocupada sobre cómo enfrentar las cosas con Salvatore a sentirse más segura. Él podía no haberle dicho que la amaba, pero en definitiva sentía algo por ella. La preocupación que había visto en sus ojos no era algo que se pudiera fingir.
Miró a Salvatore. Él tenía la vista clavada en la pista, no había dicho nada desde que salieron del edificio.
—¿Qué hablaron tú y mi papá? —preguntó sin poder contenerse