Bratt
Me provoca intriga la manera poco disimulada en que mi pecosa mira a Jael, y bueno, no negaré que me incomoda; sin embargo, tampoco pienso darle mucha importancia a esa tontería.
Después de desayunar, Serena se despide para irse ya a Um-diosa, pero por supuesto no la dejaré ir así nomás, no; soy su marido, como tal, debe darme mi beso de despedida. Es por esto que, la jalo por el brazo para atraerla a mi cuerpo y, una vez la tengo bien abrazadita, le doy tremendo beso en la boca con lengu