Serena
Observo las olas del mar chocar contra las imponentes rocas, mientras que la brisa me levanta el cabello con vehemencia.
Un suspiro sale de mi boca y trato de que las hebras dejen de golpearme el rostro, pero es en vano. Sumida en la tranquilidad que me brinda el océano, una decisión definitiva surca en mi cabeza, al verlo tomar sus fotografías con esa entrega que lo caracteriza.
«Él es perfecto en su imperfección», me grita todo mi ser, para terminar de convencerme de que haré lo correc