Bratt
Victoria me besa con esa hambre y esa fiereza que la caracteriza. Sus manos viajan por todo mi cuerpo, mientras que yo trato de llevarle el ritmo.
No lo entiendo...
¿Por qué no se siente como antes?
Ella trata de quitarme la camisa con tanta agresividad, que los botones de esta salen disparados por doquier.
—Había olvidado lo rico que besas —dice emocionada. Y succiona mi labio inferior.
—Cálmate un poco, Victoria —pido con una risita divertida.
—¿Qué? —Ella me mira ceñuda. Parece que no