Serena
Me quedo paralizada y en pleno mutismo frente a la desconocida, por lo que me imagino lo tonta que debo lucir ahora mismo. Ella, en cambio, me observa con impresión y curiosidad, como si mi presencia se tratara de una aparición.
Después de que transcurren varios segundos en los que ella me detalla sin ningún disimulo, relaja el rostro y me sonríe con amabilidad y fascinación.
—¿Eres una modelo? ¡Qué pregunta tan tonta! Es obvio que lo eres, si luces tan bonita, arreglada y elegante. Me