—¿Eso crees? ¿Crees que vine a llevarme las cosas que me compraste? ¿Crees que solo me interesa lo material, igual que la estúpida esa con la que estabas antes, la tal Elena? —le espetó ella con una rabia que le subía desde los pies—. ¿Crees que soy igual que ella, que te fue infiel por dinero o por ego? ¡No te atrevas, Leo Peterson, a medirme con la misma vara con la que mides a las demás!
Isabella creía que iba a explotar. ¿Cómo podía ser capaz de creer que ella estaba interesada en sus cosas