Enzo
El beso se prolonga, lento y tortuoso, porque no me es suficiente. Sus labios y su lengua no me bastan; quiero más, mucho más de ella. Es un sentimiento desesperado y desconocido, como si necesitara fundir su piel con la mía, alear sus huesos con los míos, hundirme en sus venas y mezclar nuestra sangre. Me hace perder el control, y a mí no me gusta perder el control.
Aseguro mi mano en su nuca y le jalo ligeramente el cabello para exponer su cuello. Lo beso, lo succiono, lo muerdo, provoca