Enzo
Su coño me da la bienvenida, caliente y húmedo como siempre. Sus paredes estrechas me envuelven como un guante, y tengo que contenerme para no terminar como un adolescente, porque ella es criminalmente buena.
Giro para mirarla y casi tropiezo cuando la veo. Lleva puesta una bata corta de seda negra que casi podría pasar por un minivestido si la tela que cubre sus senos no fuera un encaje delicado y transparente, que deja a la vista una parte de esos lindos pezones.
Se acerca, contoneando l