Evelio y Leonel habían sido amigos durante muchos años. Ambos se movían entre mujeres y fama, así que Evelio entendía perfectamente lo que pasaba por la cabeza de Leonel.
—¡Eh, eh, eh! —dijo levantando las manos y riendo—. Entre Silvina y yo solo hay una amistad pura y grandiosa, no empieces con tus ideas raras. —Luego, con tono travieso, añadió—: Por cierto, ¿te animas a invertir en mi nueva serie? Ya sabes, los inversionistas pueden pasar mucho tiempo junto a los productores…
La tensión en el