Pasaron varias horas antes de que el director del laboratorio regresara con dos frascos de reactivos en la mano.
Lo acompañaban dos animales destinados al experimento: un conejo y un mono.
El director colocó los frascos en el estante y preparó dos jeringas, inyectando el contenido en los cuerpos de los animales.
—He simulado el tiempo y los síntomas del efecto del fármaco —explicó con serenidad—. Este compuesto, en su momento, fue utilizado sin pasar por ninguna prueba clínica, así que el riesg