Silvina tomó su bolso y la chaqueta y entró en la casa siguiendo a Leonel. Al cruzar la puerta, le entregó ambas cosas a Janet, se quitó los zapatos y caminó hacia el interior.
—Janet, ¿dónde está Leonel? —preguntó con naturalidad al no ver a nadie en la planta baja.
—El señor fue al despacho. Señora, el señor pidió que le preparáramos algo de cena ligera. ¿Desea que le prepare también algo a usted? —preguntó Janet con su habitual cortesía.
¿Cena ligera? ¿No había cenado esta noche?
Silvina pen