Capítulo 31 Un beso indirecto

Silvina tomó su bolso y la chaqueta y entró en la casa siguiendo a Leonel. Al cruzar la puerta, le entregó ambas cosas a Janet, se quitó los zapatos y caminó hacia el interior.

—Janet, ¿dónde está Leonel? —preguntó con naturalidad al no ver a nadie en la planta baja.

—El señor fue al despacho. Señora, el señor pidió que le preparáramos algo de cena ligera. ¿Desea que le prepare también algo a usted? —preguntó Janet con su habitual cortesía.

¿Cena ligera? ¿No había cenado esta noche?

Silvina pen
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