El capitán esbozó una leve sonrisa, tan serena como enigmática.
—Estoy deseando ver tu actuación mañana —dijo con voz baja, casi un susurro que rozaba la piel.
Silvina reunió valor y lo miró a los ojos.
—¿Por qué organizaste un concurso como este?
—Porque tú siempre soñaste con participar en uno junto a tu madre, ¿no es así? —respondió él, con un tono suave, casi tierno—. Tal vez haya llegado un poco tarde… pero al menos ese sueño se ha cumplido.
Silvina lo observó, completamente desconcertada.