Apenas Silvina bajó del coche, escuchó la voz inconfundible de Tania:
—¡Por fin llegaste! ¡Wow, Silvina! ¿Me estabas guardando esta sorpresa? ¡No sabía que con un estilo tan clásico podías verte tan hermosa!
Silvina se sonrojó de inmediato.
La familia Martinez siempre había sido una casa de tradición literaria y académica, y su estilo al vestir solía mantener un aire clásico y elegante.
Desde que Silvina vivía con ellos, naturalmente habían querido vestirla de la misma forma.
Ruperto, a su lado