En ese momento, la parlanchina Señora Pérez tiró suavemente del brazo de Silvina.
Ella aprovechó para dar dos pasos atrás, y la señora Pérez, en voz baja, le murmuró:
—Señora Leonel, no se preocupe. Ellas llevan peleando mucho tiempo. Usted es solo una invitada, disfrute el espectáculo.
Silvina casi no pudo contener la risa.
De hecho, nunca había pensado en intervenir.
En ese instante, los guardaespaldas llegaron y rodearon a Silvina para protegerla.
—¿"Invitada distinguida"? ¿Te refieres a est