Después de ajustar sus emociones, Silvina se enderezó y dijo con seriedad:
—Perdón, parece que las he puesto a todas nerviosas conmigo.
Las demás reaccionaron entonces, agitaban las manos diciendo:
—¡No pasa nada, nosotras también estábamos muy interesadas en escuchar!
En ese momento, la anfitriona intervino:
—En nuestra casa tenemos un huerto, y justo en esta temporada es tiempo de cosecha. ¿Qué les parece si vamos todas a divertirnos un rato?
La propuesta, como era de esperar, recibió la apro