Silvina vio a Tania acercarse con un vestido largo de satén color púrpura oscuro, de escote palabra de honor y con una abertura alta que dejaba al descubierto sus largas piernas, caminando con gracia sobre unos tacones.
—¿Tú también viniste? —preguntó Silvina sorprendida.
—¡Qué raro! ¿Cómo no iba a venir? ¿Acaso Leonel no te contó que mi jefe y Evelio siempre fueron sus buenos amigos? —Tania puso los ojos en blanco—. Oye, ¿de verdad eres parte de nuestro círculo? ¡Todo el mundo lo sabía, menos