El jueves amanece con sol, esa clase de sol de mañana que engaña porque hace que todo parezca tranquilo desde adentro y cuando uno sale resulta que hace frío igual.
Estoy tomando café en la terraza cuando el teléfono vibra.
No de Alaric, el mío. Un número que no tengo guardado.
Lo miro, lo dejo vibrar.
Vuelve a vibrar.
Lo atiendo.
—¿Amara Soler?
—Sí.
—Soy la jefa del departamento académico. Licenciada Portillo.
—Buenos días —digo.
—Necesito que venga a mi oficina hoy. —Pausa—. Esta mañana si es