El Final de Adrian.
Nunca había visto a Lucian caminar tan despacio.
Desde que apareció en nuestras vidas, se había comportado como un hombre incapaz de detenerse. Siempre parecía conocer la salida antes de entrar en una habitación, anticipar las preguntas antes de que fueran formuladas y calcular cada movimiento con una precisión casi irritante. No dudaba, no retrocedía y, sobre todo, jamás miraba atrás.
Ahora avanzaba hacia nosotros como si llevara diez años intentando escapar de ese puente y acabara de comprend