La mansión Fort estaba en silencio aquella mañana, un silencio tan pesado que parecía hundirse en las paredes, en los pasillos y en los rincones. Catalina despertó temprano; había dormido mal, extrañaba la calidez de su departamento. Al abrir los ojos recuerda la molesta imagen de Axel besando a otra mujer anoche. No la había dolido por amor, porque aquello en su mundo no existe, pero sí por dignidad. Y aunque lo había enfrentado aunque le exigió respeto, aunque él aceptó con seriedad y voz fir