Vittorio se miró en el espejo con detenimiento, él estaba completamente listo para lo que se venía ahora. La luz tenue de su habitación resaltaba los ángulos marcados de su rostro y el traje negro que había elegido para la ocasión.
Él estaba completamente seguro que lo que se venía en la noche era realmente interesante, y lo mejor es que iba a ver a Aurora.
Él ajustó el nudo de su corbata con precisión y deslizó las manos por la tela de su chaqueta, comprobando que todo estuviera en su sitio.