Aurora mantuvo su mirada fija en Fiorella mientras los hombres avanzaban con Alonzo malherido en brazos. Por un instante, sus pensamientos se arremolinaron con preguntas sin respuesta, pero su expresión permaneció firme. No tenía tiempo para enfrentamientos innecesarios, no cuando la vida de Alonzo estaba en juego.
—Llévenlo a una de las habitaciones y avisen a Giuseppe para que prepare lo necesario —ordenó con voz fría, sin apartar los ojos de Fiorella. Los hombres asintieron y continuaron su