Días después
La bodega ahora parecía un centro de mando clandestino. Lo que antes era solo un espacio polvoriento y olvidado, se había transformado en el núcleo de una conspiración.
Sobre una mesa oxidada, Antonio extendió unos planos que había conseguido del terreno alrededor de la mansión de Dante. Había papeles con fotografías, reportes, mapas de vigilancia, horarios. Nada estaba improvisado.
Fiorella se sentó en una caja de madera con la elegancia de una reina en su trono. Observaba a los