Maximiliano no se va con rodeos, lo ha dicho claramente, no aceptará el divorcio y yo no puedo pelear con el jefe de la mafia por algo que él no está interesado en aceptar. Por lo que, miro fijamente al hombre que se ha convertido en mi nuevo reto para responderle.
— ¿Acaso mi opinión importa?
— Claro que sí, no quiero escuchar tus quejas después cuando veas lo serio que soy en mis soluciones. — dice Maximiliano con seriedad.
— Van a matarme, Maximiliano. Por mucho que quieras salir de tu zona