Capítulo 10: Un chiste poco agradable.
Maximiliano no deja de sorprenderme, porque a diferencia de lo que esperaba de un jefe de la mafia, aunque asesina a sangre fría y sin remordimientos, es alguien que no tiene prisa por tener siempre el control y sin duda, es muy paciente conmigo.
— Sin duda, estás tomando las cosas con mucha calma.
— La vida no es para vivirla con prisa, sobre todo, cuando no sabemos cuándo será nuestro último momento con vida. Por eso, suelto si debo hacerlo y tomo todo de ser necesario, así que, en este caso,