Mundo ficciónIniciar sesiónObservó el reloj despertador en la mesita auxiliar; eran las dos menos un cuarto. Yacía una hora desde su último clímax, y seguía en vela. No estaba cómoda durmiendo en una cama de hotel con otro hombre, aunque estuviera consciente de la libertad de los dos. Se levantó cuidadosamente, se vistió y salió de la habitación con los tacones en las manos para que el repiqueteo en el suelo no lo despertara. A la salida de hotel pid







