Mundo ficciónIniciar sesiónLa velada se tornó un poco vacía y y muy deprimente, solo con Arthur y su padre sentados a la mesa. La casa se les quedaba grande, inmensa. Sumida en un silencio tétrico. Por más que se adentrara en la profundidad de sus memorias, no podía recordar una velada igual a esta. En su casa siempre reinó el vocerío. Las personas llegaban y salían, casi nunca estaban solos.
Le mortificaba suponer que estos significarían los ú







