Cada vez se hacía más habitual ver a Alison por los pasillos de su casa, cocinando en su cocina o tumbada en su sofá, incluso cuando Arthur estaba fuera. Lauren lo concebía como una provocación, aunque solo era su opinión. No entendía cómo una mujer podría instalarse a vivir con su nuevo novio cuando éste todavía convivía con su ex esposa, mientras que ella seguía percibiéndose una intrusa en la casa de Paul, un hombre oficialmente soltero y libre de compromisos. A penas tenía cosas suyas en su