Aunque tenía la carta del menú en sus manos, Paul no había deseado pedir nada sin que estuviera Lauren presente. Incluso le había sentado mal beberse el vino Oporto que fue invitación de la casa. Llegaba algunos segundos retrasada, aun así evitó impacientarse, Lauren tuvo la cortesía de mencionarle lo de la reunión con los abogados del divorcio por lo que había predicho su tardanza. De hecho, se ilusionaba a creyendo, ingenuamente, que al verla traería consigo el documento en el que se afirmara