Las juntas con los abogados se hacían muy rutinarias, siempre a la misma hora en el mismo lugar. Una vez llegados a la sala, se reunían en torno a una mesa oblicua. Los abogados atinaban a sentarse en los mismos asientos cada vez, casi parecía una elección hecha con intención. Y en consecuencia de esa decisión, los clientes también caían en los mismos asientos priorizando estar cerca de sus respectivos abogados por si requirieran una consulta imprevista. Pero eso sería improvisar el guión, en e