61. Tormenta de verdades
Desperté en la clínica con la sensación de no haber dormido en absoluto. Mi cuello estaba rígido, la espalda tensa, y la cabeza me palpitaba con un dolor constante. El olor a desinfectante impregnaba cada rincón, mezclado con el zumbido de las máquinas que mantenían vivo a mi padre.
Parpadeé varias veces, intentando ordenar mis pensamientos fragmentados, lo primero que me vino a la mente fue mi padre luchando por su vida, luego el divorcio suspendido por la llamada que nos había traído hasta est