53. Corazones en Guerra
Desperté con el sol filtrándose entre las cortinas gruesas del hotel, y aquella línea de luz me golpeó en los ojos como recordatorio cruel de que la noche anterior había sucedido de verdad. No era un sueño ni un arranque de locura pasajera, sino una decisión consciente cuyo eco aún me atravesaba.
Mi cuerpo todavía llevaba las huellas de esa velada: el vestido negro yacía arrugado en un rincón y los tacones caídos en la alfombra se erguían como testigos mudos de mi rebelión.
Me incorporé con lent