132. Veneno Dulce
El teléfono de Camila va directo al buzón. Otra vez.
Marco por quinta vez en tres horas. Por quinta vez, su voz grabada, alegre y despreocupada, me golpea el tímpano: "¡Hola! No puedo atender ahora. Deja mensaje y te llamo." Esa voz pertenece a una Camila que ya no existe. La Camila de hoy es un fantasma. Y el silencio que sigue al pitido es un ruido blanco que me revuelve el estómago.
Algo está mal. Mi sistema límbico lo sabe antes que mi lógica.
Han pasado tres días desde que la vi romperse al