124. Pasando la Antorcha
La luz de la mañana se filtra por las cortinas, dibujando patrones dorados sobre las sábanas blancas de hospital. Llevo despierta desde las seis. Mis ojos están fijos en el monitor fetal. Bip. Bip. Bip. Ese sonido es mi nueva religión. Cada pico verde en la pantalla es una pequeña victoria. Cada silencio entre latidos, un abismo de terror.
Max se fue hace una hora para ducharse. Beatriz y Clara bajaron a la cafetería. Por primera vez en doce horas, estoy a solas con mi culpa.
Un golpe suave en l