123. En el Filo del Abismo
El dolor es lo primero. No el dolor sordo y molesto de hace cinco días, sino algo agudo y terrible que me atraviesa el abdomen como si alguien estuviera retorciendo mis entrañas con manos invisibles. Cada respiración es una agonía. Cada latido de mi corazón envía otra ola de dolor radiando desde mi vientre.
—Aguanta, cariño. Ya casi llegamos —la voz de Max está cerca de mi oído, pero suena lejana, como si hablara desde el otro lado de un túnel.
El coche toma una curva demasiado rápido y grito. N