El lunes llega con el cielo despejado.
El viento de agosto barre las terrazas de Lavapiés desde temprano, moviendo el periódico de la mesa del bar de la esquina, haciendo que la persiana del primero golpee contra el marco con el ritmo impaciente de algo que no quiere quedarse quieto.
Camila sale del apartamento a las ocho menos cuarto con el tubo de planos bajo el brazo.
No los va a necesitar. Los planos del proyecto Lavapiés están archivados desde el jueves: firmados, sellados, registrados en