El asco me invadía mientras sentía a Matt devorar mi cuello, su aliento caliente y pesado rozando mi piel. Cada vez que su boca se apretaba contra mí, el repudio me recorría como un veneno. Trataba de desconectar, de cerrar los ojos y bloquear el dolor, pero era inútil. El peso de su cuerpo sobre el mío me hacía sentir atrapada, como si no hubiera escapatoria.
Entraba en mí una y otra vez, sus jadeos ásperos en mi oído, mientras sus manos se aferraban con fuerza a mis caderas, forzando cada mo