Han pasado varias horas y aún no puedo creer todo lo que ha sucedido. Lucian está muerto, y Livia, finalmente, está en la cárcel. La pesadilla parece haber terminado, pero el miedo todavía me consume. En este momento, Omar me tiene abrazada, brindándome una sensación de seguridad mientras observo a las niñas dormir en sus cunas, sus pequeñas respiraciones tranquilas me reconfortan.
—Fui tan estúpida al confiar en Lucian —susurro, sintiendo una mezcla de culpa y arrepentimiento que me abruma.
—N