Me encuentro en la casa de mi papá, en la habitación de las niñas, rodeada de un ambiente cálido y acogedor. Mi papá, con todo su amor y dedicación, había decorado la habitación de una forma maravillosa. Las paredes estaban pintadas en tonos suaves de lavanda, con detalles en blanco y rosa, y unas pequeñas mariposas adornaban los rincones. Los muebles eran de madera clara, dándole a la habitación un toque delicado y elegante. Todo estaba dispuesto perfectamente para nuestras princesas, Samantha