Me encontraba trabajando en el pequeño restaurante, sirviendo las mesas. No me pagaban mucho, pero era suficiente para cubrir la renta y los análisis necesarios para el bebé. A pesar de lo modesto del lugar, me gustaba la atmósfera y el ritmo del trabajo. Sin embargo, me cansaba muchísimo, compaginando la jornada laboral con mis estudios y las visitas casi diarias a mi mamá.
Cada día era un desafío. Me levantaba temprano para asistir a clases, luego me dirigía al restaurante, y después, en los