Hace más de cuatro meses que me he alejado de todo y de todos. Incluso cambié mi número para no verlos nunca más. Me mudé a un cuarto para vivir sola y trabajo de mesera. Me inscribí en una universidad pública para terminar mis estudios.
Ahora, en este momento, me encuentro frente a ella: mi madre biológica. Está internada en un manicomio, su cabello dorado y sus ojos tono avellana.Por supuesto, no sabe quién soy yo. La observo mientras juega con sus muñecas, un momento que me llena de nostalgi