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Al cabo de un rato, ambos se dirigieron a la habitación que compartirían. Fue entonces cuando Hayley, como si hasta ese instante no hubiera reparado en ello, cayó en cuenta de que tendrían que dormir en la misma cama. Su cuerpo se tensó al verlo entrar tras ella, caminando con naturalidad hacia el armario para sacar lo que parecía ser su ropa de dormir; un pantalón de chándal y nada más.

La idea de que Evan pudiera dormir sin camisa la invadió de golpe, causando que un calor repentino subiera p
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