Mientras tanto, Evan permanecía sentado al borde de la cama, una sonrisa satisfecha curvando sus labios. Había logrado su objetivo, y eso le complacía. Estaba seguro de que Hayley no tendría más opción que aceptar la tarjeta que había dejado a su disposición. Sabía que el gesto la pondría en una posición incómoda, pero también confiaba en que ella no abusaría de la oportunidad. Hayley era prudente por naturaleza, y aunque tenía la libertad de gastar cuanto quisiera, Evan estaba conv