Evan había fantaseado tanto con ese momento que, cuando finalmente ocurrió, le pareció irreal, como un sueño del que no quería despertar. Hayley le correspondía con la misma intensidad, y su mano, temblorosa pero decidida, la atrajo hacia él, eliminando cualquier espacio entre sus cuerpos. Sus labios se encontraron en un beso cargado de vehemencia y dulzura, un beso que parecía contener todas las emociones reprimidas que ambos habían acumulado. Los labios de la joven eran los más suaves