No estaba segura de cuánto tiempo había dormido, pero al despertar, se sintió renovada, como si la resaca y el malestar de horas atrás no hubieran existido. Una energía inesperada recorría su cuerpo. Se incorporó lentamente, estirando los brazos con suavidad, y su mirada se dirigió al espejo que colgaba en la pared. Esta vez, su reflejo le devolvía una imagen mucho más decente. Su rostro limpio, sin rastro del maquillaje corrido, y su cabello, aunque algo alborotado, lucía más presentable. Sati