Había pasado un buen rato y Evan parecía no tener intenciones de moverse de allí. Era consciente de las miradas fulminantes que le dedicaba la castaña; podía percibir su enojo y la incomodidad que provocaba su presencia.
Jade, la dueña del local, había presenciado la tensión entre ambos. Aunque no tenía idea de la relación que existía entre ellos, sospechaba que se conocían. Su curiosidad la llevó a preguntar de dónde su nueva empleada conocía a Evan Bourousis, el arquitecto más codiciado y apu